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La alimentación infantil

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Alimentarse bien no solo significa ingerir comidas nutritivas, sino también crear espacios para inculcar hábitos adecuados. La hora de la comida compartiendo una conversación e intercambiando experiencias en la mesa es una forma concreta de mostrar cariño y preocupación por nuestros pequeños.

Cada persona tiene sus propios gustos y como padres es bueno que entendamos y respetemos las preferencias de nuestros hijos, siempre y cuando el crecimiento y desarrollo del niño sea el adecuado y se trate de un niño feliz. En este contexto el peso y la talla son muy buenos indicadores de un estado nutricional adecuado, obviamente acompañados de la opinión pediátrica.

Existen niños con buen apetito que facilitan la tarea de los padres, pero otros por el contrario al ser inapetentes generan mucha preocupación y un clima de tensión entre sus padres, niños que pasan horas sentados frente a un plato de comida y madres que los obligan, son escenas frecuentes en algunos hogares, sin embargo se debe señalar que este tipo de situaciones no favorecen a que el niño coma y generan rechazo, llegando incluso a crear en sus hijos una dependencia no saludable con el acto de comer que debería ser normal y placentero. En este sentido la educación nutricional exige de los padres tolerancia, paciencia, dedicación y un cierto grado de respeto por el  apetito del niño y sus gustos.

Para asegurarse que un niño está bien alimentado se requiere de una dieta variada y buenos hábitos alimenticios, aquí les brindamos algunas sugerencias:

Procurar una dieta equilibrada y variada:

Compuesta por los diferentes grupos de alimentos y bien distribuida en el día. Recuerden que los niños se satisfacen con porciones pequeñas cada dos o tres horas, por ello se deben considerar snacks saludables y variados a media mañana y media tarde.

Presentar diferentes alimentos de forma atractiva:

Los niños aprenden por imitación e influidos por lo que ven y escuchan en casa, es difícil que coman bien si no se les ha ofrecido una gran variedad de productos. Al introducir alimentos nuevos conviene hacerlo al principio de cada comida cuando tiene más apetito.

Preparar un buen desayuno:

Esta es la comida más importante y debe incluir al menos un lácteo, cereales y si además incluye un jugo  o una fruta mejor.

Enviar una lonchera nutritiva:

Se debe favorecer la ingesta de alimentos preparados en casa, frutas, verduras y productos lácteos, evitando la comida chatarra y golosinas.

Proporcionar suficiente líquido:

Los niños necesitan beber abundante líquido, especialmente si hace calor. Obviamente el agua es una buena fuente, pero la variedad es importante y se pueden escoger otros líquidos naturales, como la leche, yogurt, jugos de frutas y refrescos poco azucarados.

Comer juntos:

La hora de la comida puede ser un espacio de intercambio y conversación agradable para estrechar lazos familiares, compartir ideas y enseñar los buenos modales a la hora de sentarse a la mesa.